Muy temprano en la mañana cuando la luz del solo apenas se deja ver en el horizonte, un grupo de usuarios de Capresoca se apostaron frente a las instalaciones de la entidad.
El objetivo era claro, pedirle a la EPS que mejore el servicio de les presta a los usuarios, tanto en el tema de atención en salud, como en lo referente a la entrega de los medicamentos.
Paralelo a estos reclamos, ese lunes 19 de enero, se conocieron otro tipo de vicisitudes que deben afrontar los adultos mayores y que fueron dados a conocer por la vocera de esta población proveniente del municipio de Monterrey, Alba Rocío Rosas Gutiérrez.
Mencionó que una rémora que deben afrontar las personas de la tercera edad en el campo de salud, son los desplazamientos, bastante frecuentes, desde su población hasta Yopal, para acudir a citas médicas especializadas.
Rosas Gutiérrez recalcó que existe una situación que no ha sido tenida en cuenta y son los gastos de transporte, no solo del paciente, sino de una persona acompañante, que para este tipo de población es más que necesaria.
“Es importante que se entienda que el adulto mayor debe traer un acompañante. No hay transporte, no hay medicinas y muchos de estos adultos mayores presentan una complejidad de segundo y tercer nivel, que complica la situación. Muchos de ellos están en cama, no hay pañales y muchas de las citas no les cumplen”, expresó Alba Rocío Rosas.
Sobre este último punto hizo hincapié, asegurando que no es justo que les suceda este tipo de situaciones. “Es inhumano, no son capaces de cancelarles la cita. La gente se va, a veces, haciendo maromas para conseguir la plata del transporte porque no les dan transporte y llegan y les dicen no hay cita. Por lo menos llámenlos y díganles que no viajen porque no hay cita”.
También cuestionó la actitud pasiva de la entidad. “Nos dicen que esperemos, pero la enfermedad no da espera. Esta población está totalmente excluida”, concluyó la vocera de los adultos mayores de Monterrey.