F. Venegas, el Negro Pérez y G. Puentes trilogía de ataque
Escrita por Casanare NoticiasPor: Danier Porras Leal
Fernando camina, por el centro de Yopal mostrando una contextura, delgada y cómo distraído al andar, da la impresión de que no sabe para donde va y al dialogar, con él, parece no recordar con exactitud, con quien habla o no tener presente en el momento, muchas cosas, de la persona que tiene al frente.
Esa es la vida de Fernando Venegas Rivera, hoy- odontólogo y periodista- hombre, muy popular, pero de pocos amigos y controvertido cual más.
Implacable, con su Guerrero En El Casanareño, pero una persona que junto con Gustavo Puentes Álvarez y José Rodolfo Pérez, El Negro, forman parte de una historia que deja a Casanare, hechos positivos, para bien de la radio y las comunicaciones, de esta región colombiana.
Gustavo Puentes Álvarez, que el pasado 9 de enero, cumpliría 70 años, de no haber partido tan tempraneramente, se le recuerda por muchas cosas, pero al ver pasar tanto ciclista, por la vía a la vereda Balconcitos y ver la valla de Tropicana, instalada por su gerente Pedro Antonio Montoya, frente a la antena de la 106.3 FM, con el letrero : Haz deporte, mientras cuida la naturaleza- se revuelven los recuerdos y ciclismo, vía, además de Caracol inspiran para con Gustavo, Fernando y el Negro, hacer memoria.
El relato comienza, con el señor Puentes, un hombre, no muy bajo, no muy alto de estatura, de cabello color negro y lacio, siempre elegantemente vestido, además de un optimismo rebosante y una voz prodigiosa, que aún retumba en el cielo.
De caminar rápido y siempre inclinando hacia un lado su cabeza, este comunicador cuyo nacimiento, se disputan Tópaga, Duitama y Bogotá vino a este mundo, para algo dejarle a la gente.
Eso, si con vocabulario, que algunos calificaron, sarcásticamente, como “boca de ángel”, cuando de hablar con sus amigos se trataba e impecable y bien utilizados los términos, cuando salía al aire.
Optimista y futurista, porque los hechos así, lo muestran y algo de este recuento puede mostrar sus logros: El aún trabaja en La Voz de Yopal, cuando se le ocurrió la idea de traer a Caracol radio a Yopal, en ese entonces una localidad ensoñadora, pero muy lejos de lo que es ahora.
Gracias a sus contactos, con el gerente de la regional de la Cadena, en Tunja, ex directivo de Pilas Varta – cuyo nombre, no se retiene en el momento- concretó que dicha idea se hiciera realidad.
Llegó la hora de arrancar con la 106.3 fm, de la emisora más escuchada, en Colombia en Casanare. Algunos decían que era mejor en Villavicencio, porque era una capital muchos más consolidada, pero al final el proyecto se quedó en Yopal. Claro Villao, en ese momento, no tuvo un gestor tan único como Gustavo.
Aparece el Negro Pérez
Después de muchas luchas, los trámites legales y el papeleo que exigía el gobierno para estas estaciones radiales, la idea pasó a realidad.
Lógico que del dicho al hecho hay mucho trecho y esto comenzó a complicarse, porque para salir al aire, había que instalar estudios y antena repetidora, además de un resto de cuestiones técnicas, que requería mucho esfuerzo.
En esas andaba cavilando Gustavo, cuando se topó, con quien luego fuera su redactor por varios años y sin muchos miramientos, pidió que lo acompañara a la vía que arrancaba en la Marginal del Llano, pero que solo tenía ingreso hasta la parte plana.
Los equipos, para instalar la torre habían llegado y algunos los llevaron en burro o no se sabe de qué manera, hasta el cerro desde donde desde ese tiempo, distribuyen la señal, para todos los transistores de los oyentes.
El problema era que no había vía, para llevar tantas antenas y demás equipos, por lo que ahí aparece el Negro Pérez, que quieran o no sigue más vigente, que nunca en la política casanareña.
El siguiente encuentro con Gustavo, fue para ir al edificio Acuario, en la carrera 20, segundo piso, donde hay una farmacia de Cruz verde, donde funcionaba la gobernación que en ese momento ejercía Oscar Wílchez Carreño. “Vamos a buscar al Negro” dijo el hombre, con su indeclinable constancia, para estos vericuetos.
Allí se pudo conocer, en persona y en vivo y en directo, al ya afamado, integrante de la Unidad Popular Liberal, que, en ese momento, era parte del grupo político que ejercía el poder y que se lo habían arrebatado a Alí De Jesús Dalel Barón.
Un hombre bajo de estatura, muy joven, vestido con bluyín y camiseta deportiva y unos Brackets, que buscaban perfeccionarle su dentadura.
Parece que, en esas épocas, fue que el hombre, dijo una de sus frases famosas: “Que vamos a hacer con tanto poder”.
Allí el señor Puentes Álvarez, le dijo de frente: “Doctor José Rodolfo necesitamos una máquina para abrir la vía que permite que se instale la antena de Caracol”.
No hubo titubeos, inmediatamente el negro salió de su despacho habló con su jefe Oscar Wílchez y al día siguiente ya estaban trabajando, para comenzar a construir, lo que hoy es una soberbia carretera, pavimentada, señalizada y de masiva presencia de visitantes.
Ustedes dirán si El negro tiene que ver o no con que la gente en Casanare oiga hoy Caracol Tropicana.
Por esto y por muchas cosas, los nombres de José Rodolfo Pérez y Oscar Wilchez Carreño, siempre tuvieron mucha estimación, por Gustavo.
Caracol radio 106. 3 Fm sonó con todas las noticias y programación del nivel nacional en una localidad, que estaba obligada a escuchar solo la Voz de Yopal.
Se sabe que Martha Sánchez y luego Rubén Darío Venegas, fueron sus primeros periodistas. Ambos con estilos distintos, pero algo tienen de “corridos” cómo son los comunicadores que hablan o escriben para radio, ayer, hoy y siempre.
Carlos Fernando Venegas Rivera con El Casanareño y su afición al ciclismo
Se cambia el tercio, para volver a Fernando, que ahí donde lo ven hoy en día, ha hecho cosas, que pocos se atreven: Primero sacar un periódico- El Casanareño- que duró muchos años en circulación y escribir tantas opiniones- por no decir otra cosa- en su columna Guerrero, que tantas enemistades le generó.
Segundo el afecto por el ciclismo, lo llevó a ser presidente de la liga de este deporte y ha organizar 7 Clásicas entre ellas la de Casanare, que resultó emblemática en el deporte casanareño.
Fernando, amigo de Gustavo, desde que estudiaron en el colegio Seminario de Duitama, godo recalcitrante y también “loco” como muchos de este gremio, convenció al gerente de Caracol que le transmitiera la Clásica que arrancaba en Villavicencio.
Solo hacía falta, reunir mucha plata para pagarle a la cadena y para mantener todo el personal que llegaba en estas gestas de transmisión radial.
No se sabe que era más difícil, si organizar, la clásica o gestionar y hacer la transmisión.
Pese a todo, el certamen deportivo se hizo, arrancó en Cofrem en la capital del Meta con un circuito y la transmisión de Caracol, se hizo cómo pocas veces se volvió a realizar.
Precisamente, nuevamente hubo encuentro con Gustavo, con quien fuera su redactor por varios años y cómo siempre, la cosa llegaba con sorpresa y propuestas inmediatas: “Camine vamos para Villavicencio voy a transmitir la Clásica a Casanare”.
El redactor en esa época trabajaba con la Voz de Yopal y eso no era muy bien visto, con que anduviera con los de Caracol. Pese a todo, se emprendió el viaje a Villao, sin muchos preparativos.
La ruta fue para el Meta, en una vía nada parecida a lo que hoy se tiene con dobles calzadas y controversias por los cobros de peajes.
Cuando se llega a la plazoleta de los Centauros, lo primero que se observan son como 5 móviles de Caracol parqueados y un grupo numeroso de personas con la camiseta de la cadena, como esperando a alguien.
Estaba todo casi listo, los ciclistas, en sus hoteles, acompañados de sus entrenadores, mecánicos, directivos de la carrera y los vehículos de caracol, para la transmisión, pero los transeúntes, que pasan por el centro de Villavicencio, no saben que hay clásica a Casanare y que se va a efectuar una carrera con arranque en esa ciudad.
Mejor dicho, toda una parafernalia montada, varios millones invertidos y nadie conoce del evento.
Gustavo que no lo amedrantaban los retos, junto, con el redactor, que llegó muchos años después, a ser su compadre, subió por el ascensor al piso 10 del edificio, donde quedaba la Voz de los Centauros a ver que podía hacer, para que la transmisión sonara en Villavicencio.
Allí no conocía a nadie, pero apareció, Heber Rincón veterano periodista que hoy todavía trajina en estas lides.
El le explicó que esta emisora estaba afiliada a Caracol, pero tenía autonomía en su manejo y era como difícil transmitir ciclismo.
Pese a todo, Heber, le sugirió que allí había dos emisoras una popular y la otra para los “gomelos” de la época y su gerente era un joven, que era medio terco, pero que si hablaban algo se podría hacer.
Gustavo estaba agotando su paciencia y los que lo conocieron saben, que cuando esto sucedía, la cosa era seria.
Malgeniado o no llegó a la oficina, del gerente gomelo y este le puso mas problemas que los que le puso la cadena para traer todo el equipo de transmisión.
Pero al final, aparecieron los narradores Alfredo Castro y Edwin Twirán Ruiz, quienes le pidieron a Gustavo que los dejara hablar.
Ellos le dijeron que les permitiera hacer la transmisión en esa emisora que su nombre iba a sonar, por todo el país y el mundo y destacarían su trabajo.
El hombre al comienzo, quedó como “machiro”, pero fue cediendo, ahí en plena oficina y a todo pulmón Edwin Twirán dijo : “ QUE GERENTAZO TIENE ESTA EMISORA, QUE SUENA POR TODO EL META”
El muchacho cambió el semblante y se acabaron los líos, lo único que le solicitó a Gustavo fue que le hicieran propaganda a Capachos- una discoteca de Villao- su cliente predilecto.
Al otro día en el arranque de la clásica lo primero que Alfredo y Edwin tronaron fue QUE GERENTAZO TIENE ESTA EMISORA y así lo hicieron durante la transmisión en la etapa, en la capital del Meta, que duró como tres horas y con una muy buena presencia de público.
Al otro día la etapa llegó a Villanueva, con mucho público, porque la transmisión se pasó por Ondas del Upía, donde por esos años laboraba Orlando Correa, que también estuvo en la Caravana.
Estas carreras, son agotantes, por las jornadas tan largas, que se tienen, pero el cariño del público y las juergas, nocturnas, las hacen agradables y de gran diversión.
En Villavicencio, la jornada etílica fue larga para muchos y en Villanueva la a cosa fue similar.
Aún se recuerda a Marco Tulio I Puerto y Alfredo Castro correteando por la piscina del estadero Versalles, a una hermosa mujer bebiendo whisky y cantando rancheras.
Lo cierto es que la clásica se hizo con todo éxito, con mucha aceptación del público y con una transmisión que no se volvió a ver en Casanare.
El hombre estrella fue Carlos Fernando Venegas Rivera, quien tuvo a su diestra todas las directivas del ciclismo nacional y los mejores corredores del país.
Caracol Yopal con Gustavo Puentes se lució, por todo lo que significó la presencia de la cadena nacional en una transmisión con tantas estrellas.
Pero todo lo que ha significado, Caracol y Tropicana, para Casanare, no se hubiera dado si el Negro en su momento, no hace la gestión para que se abriera la vía, para instalar los transmisores o Gustavo no tuviera esa pasión por la radio, que lo llevaba a hacer imposibles o si no existieran personajes como Venegas, que organizaba carreras de ciclismo sin muchos recursos y descuidaba sus quehaceres, por estar metido entre las bielas.
Claro los años pasan y el tiempo trae sus propios afanes, hoy las cosas son a otro precio, con las redes sociales y la apabullante tecnología.
Pese a todo el legado de Gustavo sigue ahí, no con todo lo que él quisiera, pero con nombres como Dora Roldán, Armando Arias, Manuel Turga y Pedro Antonio Montoya hoy la 106.3 sigue sonando.
Hay que resaltar que Dora cómo la esposa de Gustavo, en la sombra tuvo mucho que ver, con todo esto, desde hace muchos años, ya en Boyacá o en Casanare.
Gracias a Dios, hoy junto con Oscar Manuel Méndez, otro bajo de estatura, pero con una experiencia y talento bárbaros, estamos en las noticias y con Yobany Cetina y demás equipo, este esfuerzo de muchos perdura, e irá por muchos años.
Fernando sigue su rumbo con un destino que, Dios dirá cual será, Gustavo ya está en la eternidad y el Negro sigue vigente ya entrado en años y con escaso cabello, pero con la misma sagacidad para estar aún presente en esta política que ha dejado a muchos a la vera del camino.
Al menos eso fue lo que se le vio, después de mucho tiempo, en una finca en Trinidad, donde Zorrito, entregaba las Tablets, para los niños en compañía de la alcaldesa, Damaris Abril.
El negro cerveza en mano, conversaba, con Ramiro Rivera, como en sus buenos tiempos, cómo lo sigue haciendo, con alcaldes y quien quiera aspirar al poder.
Ascenso y recuerdos
Termina el ascenso a la vereda Balconcitos de Yopal, viendo la valla de Tropicana y bajar motociclistas a toda velocidad, por esta vía que, en los tiempos, que antes contamos, ni pensar que esto se diera.
Claro llegó William Pérez que pese a estar en Acacías, hace varios años, fue el que cambió todo y el que logró que, hoy se tenga El Monumento de la Virgen de Manare, que el maestro Mario Medina Salamanca, ejecutó y una carretera, símbolo del turismo en Yopal, donde hay que controlar a muchos motociclistas, para que no consuman marihuana o muchachos que se lanzan, en bicicleta a tumba abierta, sin medir riesgos.
Conclusión Fernando Venega, José Rodolfo Pérez -El Negro- y Gustavo Puentes hicieron en su momento, una trilogía, de ataque; personajes que siguen dando de qué hablar en Casanare.
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